Ommar Khayan
II ¿Y por qué un hombre que sólo recibe por su faena un pan para dos días, y que en un tiesto desdentado bebe de la cisterna el agua cristalina,
por qué ha de amoldarse a servidumbre de quien no vale por su propia miga, y ha de rendir su libertad a otro hombre que es su igual por las leyes de la vida?
Oh, Señor, que los mundos has creado: Tú les trazaste una órbita exclusiva, fundaste un orden y equilibrio eternos sin choques, ni ambiciones, ni conquistas:
¿Por qué sólo a esta mísera criatura le diste una alma inquieta e infinita? ¿Debe romper el orden de los mundos? ¿Debe alterar el fiel de tu justicia?
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Por lobitogabriel - 25 de Septiembre, 2007, 7:42, Categoría: poesia
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